Thursday, June 24, 2010

Corpus de Sangre



No soy yo un defensor de los catalanes (catalufos, los llamo con frecuencia), ni mucho menos. Tengo que confesar que me producen un gran rechazo, aun cuando son catalanes no separatistas. Debo ser muy ultra respecto a los catalanes, pero lo siento. Un día escribiré una por una las razones que creo que tengo contra ellos. Desde luego, si uno intenta buscar algo que les libre de culpa, y se encuentra con el año 1640, lo reafirma en su "anticatalanidad".

En ese año estalla la "Revuelta de Cataluña", también conocida como "Guerra de los Segadores" (Guerra dels Segadors, de donde viene su himno), conflicto que se prolonga hasta 1652 y hundió mas a la colapsada Monarquía Hispánica del Cuarto Felipe de Austria.

Las raíces de tal conflicto hay que buscarlas (o se han querido buscar)en la negativa de la Corona de Aragón a financiar las guerras castellanas, a la Unión de Armas de Olivares, quien pretendía que Castilla no estuviese tan "sola", por así decirlo, en el plano militar, y otras cuestiones monetarias, además del asunto de la Guerra de los Treinta Años, con la entrada de Francia en ella en 1635 y el consiguiente establecimiento de las tropas castellanas en Cataluña, cerca del frente. Los campesinos catalanes no deseaban tener a la soldadesca en sus casas y las protestas se fueron acrecentando en los años de 1638 y 1639, y con ellas el odio de la nobleza y de la burguesía catalana (catalufa) al virrey Santa Coloma, por no haberles defendido "en Madrid".

Desde luego que todas las posiciones se entienden. Es decir, por un lado tenemos a Olivares y al abúlico de su rey, ambicionando volver a los tiempos de Felipe II, y para ello no dudan en hacer lo que sea, como si eso es sangrar a todo quisque;


por otro, a la nobleza catalana, recelosa de los castellanos, que deseaba seguir manteniendo sus privilegios y leyes especiales. Abajo, tenemos a los payeses del campo, quienes como es lógico no tenían muchas ganas de hospedar al Hans, Enrico o Antonio de turno,con mas mili que Cascorro, y ya que los veteranos y chusqueros de toda la vida han sido pendencieros, puteros, borrachines y violadores, si bien es cierto que esos soldados estaban ahi para defenderles de los franceses. Con todo, y en honor de los catalanes, donde menos revueltas se dieron fue en el sur del Principado, curiosamente donde se encontraban mayor numero de tropas de "españoles" propiamente dichos, de verdad, no mercenarios alemanes, italianos o flamencos.Todas estas posiciones se entienden. Lo que no entiende es el uso que desde entonces se ha hecho de este conflicto y de los segadores por parte de muchos catalanes, pueblo necesitado como todos sabemos de un leit motiv, de un algo que justifique su odio hacia España, su pretendida independencia desde siempre, su originalidad.

Llegamos a mayo de 1640 y en Gerona, campesinos atacan por fin a los soldados que se hospedaban o iban a hacerlo en sus viviendas. La revuelta se extiende rápidamente por Cataluña en dirección a Barcelona, en donde se produce el famoso incidente de los segadores, cuando unos soldados castellanos dejan malherido a un segador, en el marco de las represalias de los tercios por los asesinatos de alguaciles reales (como Montrodon) y otros funcionarios y la negativa de ciertas localidades a abrir las puertas a la soldadesca. Es el 7 de junio y los segadores se inflaman por las calles, pero gritando "Viva la fe de Cristo nuestro señor", "Viva el Rey y muera el mal gobierno" y otras consignas similares, nada de "Visca Catalunya Lliure" "Mort al rei" ni patochadas de ese estilo. Lo cierto es que se producen grandes disturbios y la primera victima de relieve es el Virrey Santa Coloma (Dalmau de Queralt), acuchillado en la playa cuando iba a tomar un barco para huir. En total fueron asesinados unos veinte funcionarios reales. Esto se produce durante las festividades del Corpus Christi, por lo que posteriormente se denominó a este incidente con el morboso nombre de "Corpus de Sangre".

El resto de la historia es bien conocida: poco tiempo después, en medio del caos total en Barcelona y Cataluña, Pau Claris, presidente de la Generalitat (y otro héroe
mítico del independentismo catalán) proclama la "República Catalana", supuestamente. Pero, ay amigo, la revuelta se extiende por todo el campesinado pobre, y ya no únicamente contra los tercios o los alguaciles, sino ya
también contra la oligarquía catalana, por lo que nuestro Pau y sus colegas los independentistas, bloqueados ante tanta revuelta y revuelta, no pueden hacer otra cosa sino aliarse con el enemigo de sus odiados castellanos, el rey gabacho Luis XIII, padre de Luis XIV. Mediante el Pacto de Ceret, del 7 de septiembre de 1640, y bajo los auspicios del todopoderoso Richelieu, Cataluña se segrega de la Monarquía Hispánica y se establece como en una suerte de República libre bajo la protección de Francia. Vaya. "Protección"...






El avance victorioso de las tropas realistas (marques de los Vélez, por ejemplo)por el sur del Principado motiva que Claris y los suyos requieran apoyo de Francia, a finales de ese año. Pero los "allonsanfan" (como los llama Pérez Reverte) no dan nada gratis, desde luego, y en enero de 1641 Pau Claris proclama a Luis XIII Conde de Barcelona (Luis I). Volvemos a la Alta Edad Media, socio.

El 26 de enero las tropas franco-catalanas consiguen rechazar a las castellanas exitosamente, lo que provoca el retiro de Felipe IV. Ahora Cataluña es asunto de Francia y bastante tiene el bobo con poder gestionar las otras partes de sus extensos dominios.

Los catalanes, bien dirigidos por sus politicastros, sufren ahora de lo que renegaban antes: sufragar las guerras de otro ejército, y enajenar su administración a "extranjeros",aunque ahora eran extranjeros de verdad, no castellanos-españoles como antes. A joderse.

Luis nombra a un virrey francesito, y coloca a otros compatriotas en las capas del gobierno, o a catalanes pro-franceses, además de favorecer a comerciantes franceses y aumentar las exigencias del mantenimiento del ejército de Francia.

Llegamos a 1643 y Francia ocupa el Rosellón y diversas porciones de Cataluña, y el descontento de los catalanes aumenta, asi que ya en 1651, con Olivares fuera del gobierno y con un ejército comandado por un bastardo del rey, Juan José de Austria , se procede al asedio de Barcelona, asedio que, dado el poco interés que tenía ya Francia por Cataluña, culmina con el éxito castellano.



En 1652 los franceses pegan la espantada y el nuevo virrey es J.J. de Austria, pero no abandonan el Rosellón . Un envejecido Felipe IV jura obediencia a las leyes catalanas, pero ni se plantea ya recuperar ese territorio. Dichas condiciones se confirman en el Tratado de los Pirineos de 1659, firmado en la Isla de los Faisanes sobre el Bidasoa, ya con un pipiolo llamado Luis XIV y su valido (que pronto dejaría de serlo) el cardenal Mazarino; el tratado no es sino uno de tantos otros que vinieron a confirmar la decadencia española y el ascenso imparable de Francia.

En el Rosellón , pese a que los franceses juraron mantener el idioma de los catalanes, lo cierto es que tardaron bien poco en erradicarlo. Así se la gastan los amigos enfants de la patrie. ¿Pero son peores los botiflers castellans, verdad, Carod, Ridao, Companys y cia., no?







Els Segadors

Catalunya, triomfant,
tornarà a ser rica i plena!
Endarrera aquesta gent
tan ufana i tan superba!

Bon cop de falç!
Bon cop de falç, defensors de la terra!
Bon cop de falç!

Ara és hora, segadors!
Ara és hora d'estar alerta!
Per quan vingui un altre juny
esmolem ben bé les eines!

(tornada)

Que tremoli l'enemic
en veient la nostra ensenya:
com fem caure espigues d'or,
quan convé seguem cadenes!

(tornada)



Los segadores

¡Cataluña, triunfal,
volverá a ser rica y grande!
¡Retrocedan esas gentes
tan ufanas y arrogantes!

¡Echad mano de la hoz!
¡Echad mano de la hoz, en defensa de la tierra!
¡Echad mano de la hoz!

¡Llegó la hora, segadores!
¡Hora es ya de estar alerta,
y para el próximo junio
de templar las herramientas!

(estribillo)

¡Que tiemblen los enemigos
al ondear de la enseña:
como las espigas de oro,
así caerán las cadenas!

(estribillo)



(La letra actual es de 1899, la música de 1892. La letra se basa en romances populares del XVII, y decía en su versión tradicional: "Con la sangre de los castellanos haremos vino tinto"; este verso fue suprimido en el texto de 1899, obra de Emili Guanyavents)

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